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de lo que no puedo cambiar lo Mejor nos hace cuestionar lo bueno para actuar de la manera mas acertada

Llegó el momento de cumplir con mi llamada a filas y realizar el trabajo que me exigía el deber, tras las obligadas prácticas en el campamento, fui designado para cumplir mi cometido en el taller de mecánica y electrónica del Cuartel de Servicios Regionales 1ª Región Militar, en concreto en el área de electricidad del automóvil, no había mucho espacio para la creatividad y poco para la remuneración.

Debido a que ya gozaba de cierta independencia y que los ingresos que recibía por parte del Estado apenas si me daban para comer tres días al mes, empecé a interesarme por el comercio. Ya había tenido alguna experiencia esporádica sin resultados malos.

Nunca me imaginé que podía llegar hasta donde me puso mi camino como comercial.

Comencé mi experiencia en el mundo comercial colaborando con una firma de hostelería, el hecho es que además de proporcionarme una aportación económica, me mostró un mundo desconocido que me llevó a dirigir dos pequeños restaurantes además de ser mi fuente de ingresos principal durante un periodo de unos diez años.

Lo mejor que recuerdo de esa etapa es el crecimiento en la comprensión de relaciones personales, mucho he seguido aprendiendo, pero tengo que decir que el paso cualitativo lo di en ese momento. Creo que lo que marcó la diferencia es la diversidad de personas con las que trataba cada día, clientes, proveedores, empleados, gerentes...

Si que es verdad que era muy joven cuando tuve mi primera experiencia y que ya en la universidad participaba en la organización de actos benéficos, pero cuando lo encaré de manera profesional, vi algunos aspectos que nunca antes había considerado.

Tengo muchas anécdotas, que cuando las repaso en busca de como han cambiado mi vida, siempre saco alguna lección aprendida.

Siempre que me acuerdo de lo ocurrido en una pequeña tienda de mi barrio, no puedo hacer otra cosa que sorprenderme por como situación de perdida se transformó en una oportunidad. Aunque no sabría decir como ocurrió, el detalle más importante que me ha quedado es cómo la claridad mental para tomar una decisión sobre algo poco importante me llevó a una nueva vía de negocio.

Esta tienda vende productos naturales y además tiene un servicio de tratamientos para la salud. Mi mujer es clienta de uno de estos servicios. Este hecho me hizo conocer los productos que vende y a veces cuando necesito algo, o mi mujer me hace algún encargo, paso por allí.

El hombre que despacha en el horario en el que yo puedo acudir tiene una conversación agradable y si no tiene nada mejor que hacer a veces hablamos unos minutos de sus productos y mis necesidades.

En cierta ocasión yo había comprado algo por un valor inferior a tres euros y al ir a pagar me dí cuenta de que no llevaba metálico, casi nunca llevo. Iba a devolver los productos pero me dijo que ya le pagaría en otra ocasión.

La siguiente vez que fui a la tienda ambos nos olvidamos de aquella deuda y no lo recordé hasta algún tiempo después, cuando me ocurrió lo mismo, volvía a no tener metálico y la cantidad a abonar era pequeña.

Justo antes de comentar que no tenía para pagar, me vino un pensamiento, el había confiado en mi y yo estaría abusando si volvía a dejar que me permitiera marchar sin pagar.

En lugar de comentar nada, le dije que volvía antes de que cerrase y me marché a buscar metálico, le pregunté si estaría el, me contesto que si y en ese momento le recordé que ya le debía dinero de otra ocasión.

Cuando volví, le hice una propuesta: voy a conseguirte un cliente de calidad, simplemente contando la verdad, lo bien que le esta yendo a mi mujer la ayuda que le estáis prestando aquí. Le expuse mi estrategia, consistía en que escribiría un texto para el cual el me daría su aprobación para mencionar su establecimiento.

Por mi parte cogí el compromiso de hacerlo circular entre gente conocida, por la suya, tener un detalle de bienvenida con quien se identificase conocedor de aquel texto y adquiriese un producto o servicio con un margen superior al que el fijó.

Un tiempo después, la mayoría de mis amigos tienen el pin de promoción, yo tengo un amigo más.

Volvimos a discutir sobre este asunto, tenemos ideas encontradas sobre lo que es un buen regalo que represente la marca, para mi, un pin no se suele mostrar mucho, pero esa discusión nos dio la oportunidad de avanzar en nuestra relación comercial y seguimos intercambiando ideas y poniendo en práctica aquellas que nos parecen mejores.

Pero esto es solo un ejemplo de como la colaboración puede ayudar en un negocio del que no sabes nada y no tienes capacidad para manejar.

¿Cómo piensas que resolvimos nuestras diferencias sobre el pin? ¿Te gustaría saberlo?

Llegó el momento de cumplir con mi llamada a filas y realizar el trabajo que me exigía el deber, tras las obligadas prácticas en el campamento, fui designado para cumplir mi cometido en el taller de mecánica y electrónica del Cuartel de Servicios Regionales 1ª Región Militar, en concreto en el área de electricidad del automóvil, no había mucho espacio para la creatividad y poco para la remuneración.

Debido a que ya gozaba de cierta independencia y que los ingresos que recibía por parte del Estado apenas si me daban para comer tres días al mes, empecé a interesarme por el comercio. Ya había tenido alguna experiencia esporádica sin resultados malos.

Nunca me imaginé que podía llegar hasta donde me puso mi camino como comercial.

Comencé mi experiencia en el mundo comercial colaborando con una firma de hostelería, el hecho es que además de proporcionarme una aportación económica, me mostró un mundo desconocido que me llevó a dirigir dos pequeños restaurantes además de ser mi fuente de ingresos principal durante un periodo de unos diez años.

Lo mejor que recuerdo de esa etapa es el crecimiento en la comprensión de relaciones personales, mucho he seguido aprendiendo, pero tengo que decir que el paso cualitativo lo di en ese momento. Creo que lo que marcó la diferencia es la diversidad de personas con las que trataba cada día, clientes, proveedores, empleados, gerentes...

Si que es verdad que era muy joven cuando tuve mi primera experiencia y que ya en la universidad participaba en la organización de actos benéficos, pero cuando lo encaré de manera profesional, vi algunos aspectos que nunca antes había considerado.

Tengo muchas anécdotas, que cuando las repaso en busca de como han cambiado mi vida, siempre saco alguna lección aprendida.

Siempre que me acuerdo de lo ocurrido en una pequeña tienda de mi barrio, no puedo hacer otra cosa que sorprenderme por como situación de perdida se transformó en una oportunidad. Aunque no sabría decir como ocurrió, el detalle más importante que me ha quedado es cómo la claridad mental para tomar una decisión sobre algo poco importante me llevó a una nueva vía de negocio.

Esta tienda vende productos naturales y además tiene un servicio de tratamientos para la salud. Mi mujer es clienta de uno de estos servicios. Este hecho me hizo conocer los productos que vende y a veces cuando necesito algo, o mi mujer me hace algún encargo, paso por allí.

El hombre que despacha en el horario en el que yo puedo acudir tiene una conversación agradable y si no tiene nada mejor que hacer a veces hablamos unos minutos de sus productos y mis necesidades.

En cierta ocasión yo había comprado algo por un valor inferior a tres euros y al ir a pagar me dí cuenta de que no llevaba metálico, casi nunca llevo. Iba a devolver los productos pero me dijo que ya le pagaría en otra ocasión.

La siguiente vez que fui a la tienda ambos nos olvidamos de aquella deuda y no lo recordé hasta algún tiempo después, cuando me ocurrió lo mismo, volvía a no tener metálico y la cantidad a abonar era pequeña.

Justo antes de comentar que no tenía para pagar, me vino un pensamiento, el había confiado en mi y yo estaría abusando si volvía a dejar que me permitiera marchar sin pagar.

En lugar de comentar nada, le dije que volvía antes de que cerrase y me marché a buscar metálico, le pregunté si estaría el, me contesto que si y en ese momento le recordé que ya le debía dinero de otra ocasión.

Cuando volví, le hice una propuesta: voy a conseguirte un cliente de calidad, simplemente contando la verdad, lo bien que le esta yendo a mi mujer la ayuda que le estáis prestando aquí. Le expuse mi estrategia, consistía en que escribiría un texto para el cual el me daría su aprobación para mencionar su establecimiento.

Por mi parte cogí el compromiso de hacerlo circular entre gente conocida, por la suya, tener un detalle de bienvenida con quien se identificase conocedor de aquel texto y adquiriese un producto o servicio con un margen superior al que el fijó.

Un tiempo después, la mayoría de mis amigos tienen el pin de promoción, yo tengo un amigo más.

Volvimos a discutir sobre este asunto, tenemos ideas encontradas sobre lo que es un buen regalo que represente la marca, para mi, un pin no se suele mostrar mucho, pero esa discusión nos dio la oportunidad de avanzar en nuestra relación comercial y seguimos intercambiando ideas y poniendo en práctica aquellas que nos parecen mejores.

Pero esto es solo un ejemplo de como la colaboración puede ayudar en un negocio del que no sabes nada y no tienes capacidad para manejar.

¿Cómo piensas que resolvimos nuestras diferencias sobre el pin? ¿Te gustaría saberlo?

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